Los luctuosos hechos de septiembre y octubre nos recuerdan uno de los episodios más sangrientos en la historia de Bolivia, pues la sangre el dolor y el luto ensombrecieron a todas las familias bolivianas.
Los primeros hechos sangrientos de este episodio de la historia boliviana, se iniciaron con un denominado rescate humanitario que realizaron la Policía y el Ejército, de los turistas que se hallaban en la población de Sorata donde se utilizarón armamento de guerra y un avión que no dudó en disparar desde el aire.
El 20 de septiembre en el operativo los militares y policías causaron la muerte de tres personas el albañil Juan Cosme Apaza (38 años), el estudiante de la normal Marcos Quispe Quispe (20 años) quien se encontraba en su domicilio cuidando a su madre que se encontraba enferma, la niña se asomó a la ventana y un proyectil le atravesó el corazón cayendo muerta instantáneamente al igual que las otras personas, su deceso fue por municiones de armamento de guerra.
El jueves 9 de octubre fuerzas combinadas de la policía y el ejército comenzaron un enfrentamiento con los mineros llegados de Huanuni.
En Ventilla, murió el minero José Luis Atahuachi, de 40 años, semidestruido por una explosión no aclarada (los mineros decían que fue por una granada y el gobierno sostuvo que por una causa de un cartucho de dinamita que le estallo en la manos). Una decena de heridos fue trasladada a diversos nosocomios.
Las fuerzas militares iniciaron una operación de barrido en todos los bloqueos que impedían el acceso de vehículos a El Alto y en la zona Sur de la ciudad. Un par de kilómetros más adelante, en el sector Senkata. En medio de la refriega cayó con un balazo en la frente el joven Ramiro Vargas, de 22 años, que perdió la vida camino al hospital.
El 11 de octubre se promulgo el D.S. 27209 que dispone la militarización de la ciudad de El Alto y establece que se garantiza los daños personales que se ocasionen con un monto de Bs 50.000 más 5.000 por gastos fúnebres.
El mismo día por nota dirigida al Comandante de la FFAA Gonzalo Sánchez de Lozada le ordena que disponga los recaudos necesarios para restablecer el orden en la ciudad de El Alto, donde cae muerto en su domicilio el niño Alex Mollericona de apenas 5 años de edad quien se asomó por la terraza y es impactado por un proyectil de bala que ingresa por la boca y sale por la región de la nuca.
El ex Ministro de Defensa habría participado del diseño de la operación de traslado de cisternas de Senkata a la ciudad de La Paz. Aproximadamente a las 5 de la tarde el ex ministro habría ofrecido hasta Bs 5.000.- a los choferes que no se animaban a bajar a La Paz rompiendo el paro indefinido de El Alto.
El 12 de octubre sale desde la planta de Senkata un convoy de Cisternas custodiadas por policías, militares y tanquetas de guerra denominada el “Convoy de la muerte” pues deja a su paso decenas
de muertes y centenas de heridos.
El 13 de octubre en la zona Sur de la ciudad de La Paz, el sector de Ovejuyo y Apaña ocurren seis muertes.
El 15 de octubre el ejército detiene una marcha de mineros de Huanuni en la población de Patacamaya, el ejército los reprime con armamento de guerra y se incrementa la cifra de personas muertas.
El 17 de octubre del año 2003 Gonzalo Sánchez de Lozada dejó tras si, un saldo de arbitrariedad y sangre: 60 personas, entre ellos, niños, mujeres y ancianos habían sido muertas, la mayoría por armamento de guerra y más de 400 se encontraban heridos. En la represión se había allanado domicilios, causado vejámenes y vulnerado derechos y garantías constitucionales. Se había atentado contra la prensa procurando acallar a los medios que informaban sobre los hechos, se había secuestrado ediciones de “El Diario”, “Pulso” y “El Juguete Rabioso”, amenazado a radios y canales de televisión como “Pachamama”, “ERBOL” “RTP” y “Cadena A”; incluso en Oruro en un atentado se voló la antena de transmisión de radio “PIO XII”.